Ese día, estoy seguro, fue cuando comencé a tener conciencia de mi entorno, de las personas que me rodeaban y de mí mismo. Trataba de imaginar mentalmente cómo me veían los otros desde su perspectiva, la silla donde yo me encontraba sentado, el ángulo de la luz, y las cosas que habían detrás de mí que yo no podía ver... todo eso lo imaginaba, trataba de ponerme en la mente del otro, trataba de imaginarme lo que él o ella veían... (ahora entiendo porque a veces mi madre me decía que de niño parecía un autista).
Tan solo hace dos días compartí una imagen que me llegó al fondo del corazón y hablándolo con mi esposa me dí cuenta del por qué me había impactado tanto. La frase en la imagen dice: "No se trata de tener derecho a ser iguales sino de igual derecho a ser diferentes". El descubrimiento fue de mi esposa: "a los niños les debieran de enseñar esto", me dijo.
y... SIIIIII! Todos somos diferentes! Una paradoja cuya ecuación matemática es una tendencia al infinito e irresoluble: "Todos somos diferentes", por lo tanto el que estemos "todos" en dicha frase nos convierte en una igualdad.
Mi siguiente pregunta cuando era niño fue: Si yo puedo ver lo mismo que los demás... ¿por qué los demás no podían ver lo mismo que yo?
Nadie pudo contestarme eso de manera satisfactoria... ni siquiera en la escuela, ni siquiera en las clases de catecismo, ni siquiera en todos los libros sagrados del mundo, ni siquiera la parapsicología, ni la telepatía, ni el ocultimo, ni la sociedad... una verdad que nos toca descubrir a golpes, en medio de discusiones, de constantes negociaciones, de frustraciones, abusos, incluso golpes e intolerancia: todos somos diferentes!
Veamos la lógica infantil con la que yo crecí (y me imagino que muchos así lo hicieron), como consecuencia de la enseñanza de que "todos somos iguales":
- En el colegio algunos no me querían en sus grupos de juegos por que yo usaba gafas, y por lo tanto era diferente a ellos.
- Entre mis hermanos a veces había el chiste de que yo era el adoptado, porque yo era diferente a ellos.
- Yo no bebo, no fumo, y mis hábitos eran muy diferentes a los de mi familia, por lo tanto yo también a veces pensaba que era adoptado.
- Cuando crecí, hice pocos amigos (los que no abusaban de mí en el colegio) y descubrí que eramos muy diferentes, pero en cierta medida eso no nos importaba y lo que realmente nos atraía de estar juntos era esa manera de complementarnos. Comencé a darme cuenta que en las diferencias había mucho por descubrir.
- A mi no me tocó, pero si pude ver amigos míos que les gritaban sus padres: ¿por qué no te puedes comportar como aquél?
- Y todas las grandes cantidades de expresiones comparativas con las cuales todos hemos combatido (o debo decir sobrevivido?) durante toda nuestra existencia: Es que no te pareces a fulanito. Es que él (o ella) tiene ese porte de (tal cosa). Es cuando yo era joven no me comportaba así. Si te pudieras esforzar como peranito. Es que aquel, aquella, eso, esto y lo otro... son mejores que tú, en todo lo que tú no eres.
Pero esta cultura en la que he decidido nacer, se ha empeñado en buscar, agradar, conservar y estimular la idea de que "todos somos iguales".
Si me hubieran enseñado desde bien pequeño que "Todos somos diferentes"... qué hubiera pasado?
Vamos a especular un poco con la idea. Imaginemos que nos hubieran dicho eso, en lugar de que "todos somos iguales"... cuál hubiera sido mi primera reacción? Fácil: "¿Qué tienen de diferente a mí?"
Si lo admito... soy curioso! Pero esa primera pregunta hubiera sido lo suficientemente alentadora para ir a mirar, buscar y preguntar en qué no nos parecemos, por que de entrada hay muchas cosas en las que si nos parecemos.
Alentar a admirar, valorar y estimular la diferencia nos convertiría en una sociedad pluralista, el termino de "tolerancia" ya no existiría porque sería reemplazado por "comprensión".
El termino de "tolerancia" lo he detestado toda la vida, porque es algo impositivo sin conocimiento que satisfaga la acción, es una especie de "acto de fe", a ciegas de que tengo que "tolerar" al otro porque simplemente "no es igual a mí".
Olvidemonos de que "todos somos iguales", porque es la peor mentira que nos han dado nuestros padres, la religión, los clubes, los partidos, las bandas, los combos, las pandillas, los clanes, y todos aquellos grupos sectarios que no "toleran" la diferencia de todos los seres humanos.
Todos somos diferentes. Si hubiera empezado así mi vida, entonces tendría curiosidad en todo lo que fuera diferente:
- La belleza es diferente para los otros? Qué otras bellezas hay entonces? Cómo son?
- Las metas son diferentes para los otros? Cuáles son? Por qué tienen esas metas?
- El amor es diferente para los otros? Cómo? A quienes puede amar así entonces?
- La amistad es diferente para los otros? En qué sentido?
- Los gustos son diferentes para los otros? Cuáles son? Qué tal son esos gustos?
- La comida es diferente para los otros? Qué comen los otros?
- Un amanecer es diferente para los otros? Qué ven ellos que yo no he visto?
- La noche es diferente para ellos? Qué hay en la noche que yo no haya visto?
- Un poema, una película o un libro es diferente para los otros? así hubiéramos leído las mismas letras y diálogos? Por qué? Qué vieron ellos que yo no? qué saben ellos que yo no?
Yo desde pequeño he tratado de ver ante los ojos de los demás, tratando de ver la perspectiva de cada uno y en mi ejercicio mental, me he dado cuenta que todos ven las cosas diferentes. Por otro lado, si eso fuera así, cómo un ser humano puede tener una idea de como ve Dios las cosas? Eso para mí, sería el equivalente de que una hormiga tenga una idea de cómo veo yo las cosas. Contextualmente me parece una metáfora de enseñanza engañosa.
La verdad es que yo creo que Dios nos hizo completamente diferentes los unos a los otros, con una cantidad de variables, atributos y valores tan diferentes que nos convierten en una ecuación totalmente diferente con resultados completamente diferentes. Matematicamente hablando, a cada variable (decisión, pensamiento, lugar, momento, ADN, etc) ponle un valor diferente y adicional a eso ponle una sumatoria de todos los resultados que se están generando a cada instante de tu vida. Al momento de morir, somos un resultado completamente diferente los unos de los otros. Dicha formula me parece perfecta.
Pero dejando de lado las creencias religiosas, volvamos a ser mundanos. Si desde pequeño me hubieran enseñado que todos somos diferentes, ya mi preocupación no sería por "encajar en la sociedad" ni ajustarme a los "modelos" de comportamiento, no sería un "esclavo" del "qué dirán"... mis preocupaciones estarían mas orientadas a mi desconocimiento de "todo" lo que no conozco de los demás, y que mis errores no son porque "yo no me parezco a un grupo en particular" sino porque "yo no conozco las características de los otros".
Los prejuicios de la sociedad, los sesgos cognitivos que hay entre tantas personas por no aceptar a cualquiera que se vea diferente a ellos, es simplemente la consecuencia de la enseñanza de que "todos somos iguales". Esta enseñanza lo único que me ha mostrado es que nos ha convertido en una sociedad llena de prejuicios para con los demás.
Entonces este es mi pequeño consejo para todas las madres, padres, profesores y cualquier persona que tenga la posibilidad de enseñarle a nuestras futuras generaciones algo de utilidad.
Por favor, háganlo por todos los que hemos sido victimas del prejuicio, del abuso, de la injusticia a nuestra diferencia, del ojo crítico de los demás, de la envidia, de la segregación, del racismo, de la homofobia, de la xenofobia, del maltrato porque no hicimos lo mismo que otros... por favor enseñenle a ese niño y niña que: "TODOS SOMOS DIFERENTES"




