domingo, 16 de enero de 2011

El cartel de la chocolatera - Parte 1 / 10

"Volvamos algo prohíbido y juguemos con la idea."
Iván J. Londoño Rueda

En algun lugar de un mundo paralelo...

La chocolatera es un recipiente parecido a la tetera, pero sirve para preparar chocolate (el cual es una sustancia controlada subproducto del cacao ó Theobroma cacao). La regulación ha existido siempre desde la colonización española, cuando se descubrió que generaba estados alterados de felicidad, fuerza y podía convertir a una persona normal en una especie de adicta a los placeres mundanos, pero realmente fue por la acertada interpretación de los jesuítas que acompañaban a los españoles conquistadores, que vieron como los aborigenes sacrificaban perros en medio de un ritual que involucraba grandes cantidades de este fruto... y luego, claro, en las batallas con los mismos españoles se filtró la información que los guerreros aborígenes habían tomado de esta sustancia antes del combate y parecían con una "fortaleza suministrada por el demonio".  El resto fue simplemente un manejo religioso en la inquisición y el posterior apoyo permanente de la política contra esta sustancia.  Recientemente los investigadores descubrieron aproximadamente unas 300 composiciones químicas en el cacao, en la que se destaca la teobromina que produce un aumento del nivel de serotonina y dopamina y esto es la causa para su efecto estimulante.

No hay pruebas concluyentes de que produzca adicción, pero entre los traficantes está comprobado, que el que comienza a consumirlo, lo sigue haciendo regularmente.

Hoy por hoy, hay cultivadores clandestinos de cacao en medio de la selva, procesan el estimulante en cocinas improvisadas y lejos de las poblaciones, puesto que es muy fácil descubrir un lugar de procesamiento de cacao, ya que produce un aroma que puede generar estados alterados de ánimo. Los soldados que han caído en los efectos de estos gases dicen que huele a un "dulce que dan ganas de buscarlo por donde sea y comerse todo eso", "parece una seducción que te arrastrara al fondo de la selva", "es hipnótico y no te deja concentrar en la misión" y hasta "si yo no supiera lo loco que uno puede quedar despues de probarlo, yo no dudaba en hacerlo".

Justamente las mismas fuerzas militares, policiales y de control son los primeros en caer en el tráfico de esta sustancia, lo cual ha costado a los gobiernos miembros del Eje Amazónico un gran problema para poder encontrar gente capacitada, con caracter y determinación en el control de éste estimulante.

Hace un mes colaboradores del Centro de Control contra el Cacao de México (CECOCAME), el centro más importante a nivel mundial en la lucha contra el cacao, descubrieron una técnica quirúrgica e indolora, para tratar a todos los encargados del control de esta sustancia y así evitar que los aromas le puedan generar placer. Con dicha técnica, les produce mareos y vómito una vez que detectan el aroma del cacao, con lo que se convierten en excelentes detectores olfativos de la sustancia y al mismo tiempo se evita la casi inevitable tentación de ser un traficante del estimulante.

Existe consumismo de esta sustancia en muchos países de América, principalmente en los mismos países productores y hay una fuerza de consumidores muy grande en Europa. No hay edades definidas entre los adictos, se han sabido de casos incluso que madres adictas le dan de esta sustancia a sus hijos justo luego de la lactancia, con lo que profundiza el problema para poder focalizar y manejar campañas eficientes en contra del consumo.

Aparte de eso, la sustancia ha sido detectada en una gran variedad de subproductos y presentaciones, en polvo, líquido y una pasta sin procesar dura, que al ser mezclada puede llegar a incrementarse hasta 100 veces y con esto los revendedores hacen infinidad de alternativas para su comercialización.

La pasta pura, puede llegar a costar en el mercado negro al rededor de unos US$1.000 el kilo. Pero una vez salido de los países productores por rutas clandestinas para Europa, ya han perdido su pureza y ha sido mezclada varias veces con otras sustancias que no son controladas (café, canela, nuéz, entre otros) y hace más dificil su detección.

El gobierno hace grandes inversiones en su control y erradicación, así como también en campañas para culturizar y evitar su consumo, especialmente en jóvenes que son la población más propensa a este flajelo, debido a su engañoso argumento de que "te hace féliz" o de que "te hace sentir el amor". Dichas inversiones superan los US$9000 tan solo en el Eje Amazónico.

Todo el mundo está convencido que si se evita el consumo en los países europeos, ya no habrá tanta demanda en los productores y así se podrá erradicar este problema social.  Pero lamentablemente en Europa hay mucha permisión y en algunos países con Francia, Suecia y Holanda no hay leyes concluyentes en contra de esta sustancia.

El mayor problema social que ha generado esta sustancia en los últimos 400 años, ha sido la cruel violencia entre los traficantes, los cuales han financiado las últimas dos guerras civiles en México, las mafias de centro américa y tal vez la más peligrosa de todas las organizaciones delictivas del continente americano, el denominado "Cartel de la chocolatera".

El Cartel de la chocolatera existe desde hace más de 60 años y su estructura organizacional ha pasado ya por 4 generaciones, en la misma familia y hasta donde se sabe, todos dentro de ese grupo de traficantes son familiares. La más conocida y perseguida a nivel mundial es su jefa, la cual lleva más de 20 años en la cabeza de la organización con el alias de "Doña Coco", realmente no se le conoce su nombre verdadero, pero se especula que ella y toda su familia son descendientes directos de guerreros zulúes africanos, con lo cual han ganado la reputación de ser muy sanguinarios con sus adversarios y muy leales dentro de la organización.  Se especula que su residencia se encuentra en lugares selváticos, en inmensas mansiones escondidas en medio de la selva, con lujos y ostentosidades inimaginables, tanto que se ha rumorado que tiene un trono de oro en donde organiza sus reuniones con sus subditos, y que, en  su locura por el consumo del estimulante obliga a todos que le digan "Reina Coco".

A este cartel se le han adjudicado en los últimos 2 años, más de 35.000 muertes, desde militares y funcionarios públicos, hasta grupos completos de pequeñas bandas emergentes que tratan de traficar o de llegar manejar algo de la producción.

El éxito del Cartel de la chocolatera ha sido indiscutiblemente en el cultivo y la producción base, debido a que un árbol de este estimulante se demora hasta 4 años para que empiece a producir, pero a partir de allí es permanente hasta unos 40 o 50 años. Gracias a la larga duración de estos árboles, se ha tratado de buscar las plantaciones con última tecnología de visión satelital y en vuelos a gran altura, pero como se requiere de sombra para el crecimiento de estos árboles, se encuentran completamente camuflados en medio de la selva.

El Cartel de la chocolatera evita por todos los medios que nunca se escape una sola semilla de cacao fuera de sus laboratorios de producción, y persigue a sangre y fuego cualquier banda, por pequeña que sea, que intente cultivar un árbol de estos.  Incluso han habido familias campesinas que han sido encontradas empaladas en estacas de cacao o con las cabezas clavadas en estacas largas de árbol de cacao (técnica habitual con que el Cartel indica que fue una obra de ellos), tan solo porque en su huerto había 1 árbol de cacao.

La violencia ha llegado a las ciudades, pero su mayor tragedia ha sido en los pueblos pequeños, donde los campesinos y las franjas de pobreza han sido víctimas o engañados por esta organización para que trabajen con ellos.  Justamente de una de estas pequeñas poblaciones marginadas por el Cartel, es originario Yeison, excombatiente de "los Cocos", una de las bandas más temidas, financiada por el Cartel para su protección, el cuidado de cultivos y seguridad de altos miembros de la organización.

Yeison es un joven de apenas 20 años, adicto al chocolate, y en su haber ya participó en al menos 3 masacres y era precisamente el segundo al mando de "los Cocos".  Hace una semana se entregó y ha estado rindiendo declaraciones libres ante la policía y miembros de CECOCAME, en asuntos sobre la organización y su participación.  Se espera que con su colaboración se pueda dar fin a este Cartel y toda la red que ha creado en los últimos 60 años.

Lo que sigue a continuación es su historia dentro de "los Cocos" y su participación con el Cartel de la chocolatera.

Continuará...

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