lunes, 14 de octubre de 2013

"Y el descuento?" ...se acabó!

La lección de este año fue que "las ofertas solo sirven para desprestigiar el valor que uno ha creado en torno a su propio trabajo".

Y para dejar claro el punto al que quiero llegar, voy a aclarar primero a qué tipo de oferta no me estoy refiriendo:
  • Ofertas de comercios que solamente están ganando una comisión o un porcentaje sobre una mercancía que tiene en stock.
  • Liquidación de inventarios que se van a podrir o destruir si no son consumidos.
  • Cualquier otro, que por producción masiva se puede permitir el lujo de bajar el precio, sin desprestigiar la mano de obra involucrada.
Este año, me han pedido más descuentos en mis proyectos que ningun otro... en todos los escenarios, en todos los niveles, en todas las propuestas.

Ya basta!

Aclaremos varias cosas:
  • En una negociación de servicios NO deben estar sobre la mesa las palabras: rápido, fácil o sencillo.  Un trabajo es un trabajo y punto, sin apelativos que traten de bajarle el precio, porque no estamos hablando de una mercancia sino de un servicio prestado.
  • Si nunca se negoció el alcance del proyecto, ¿por qué piden negociar el precio que se estableció?  Si el que presta el servicio fue respetuoso al medir el alcance del proyecto, con sus tiempos y entregas, el cliente no puede ser irrespetuoso al pedir un descuento.  Los japoneses lo saben muy bien, y mantener ese respeto genera una relación "cliente - proveedor del servicio" por largo tiempo.
  • Una prestación de servicios, no es lo mismo que un pantalón fabricado en China que lo puedes conseguir en menos de US$2.  Estamos hablando de un trabajo intelectual que requiere tiempo, creatividad y en muchos casos experiencia.  Es directamente el tiempo que un cerebro está en producción, es decir, miles de años de evolución para el momento histórico del más alto grado de eficiencia neuronal al servicio de un cliente.
  • El dinero que genera comercialmente una mercancía no es lo mismo que el dinero que genera un servicio.  En este momento histórico de la humanidad, la producción de cualquier cosa está tan tecnificada que no requiere de mayores inversiones para su creación... cosa completamente diferente para un servicio, en donde el activo que se está pagando no se deprecia, no se devalua, no se deteriora en poco tiempo, es más: puede que el día de mañana valga mucho más.
Por ejemplo, hay muchas cosas para las que me contratan que el mismo cliente considera que lo puede conseguir gratis en Internet. Es cierto. Lo hay.  Y cueriosamente en estos días hablando con un colega, me dió la mejor respuesta para cuando esto ocurría: "Cierto, ese software se consigue gratis en Internet, aquí lo tiene en una USB.", y el cliente verá que hacer con él.

Lo mismo ocurre con un diseño, una pista sonora, un video, un contenido escrito, una estadística, un análisis, una fotografía, y cualquier otra cosa que una persona le haya puesto tiempo de vida, creatividad y conocimiento para crearla.

Si un cliente... mis queridos prestadores de servicios intelectuales y creativos, le vuelven a decir que le haga un descuento o lo amenace con que en Internet se consigue gratis, hágase un favor y háganoslo a todos los demas que vivimos del producto de nuestro cerebro y tiempo: dígale al cliente con todo el respeto que se merece y toda la calma del mundo: "Creo que ha habido una equivocación, al parecer ninguno de los dos sabía con quien estaba tratando, fue un placer haberlo conocido. Hasta luego!"

Otras respuestas creativas, que se me ocurrieron mientras desayunaba:
  • "Yo no hago descuentos, yo hago servicios. Los decuentos los puede conseguir en una descuentería."
  • "De eso se acabó. Ya no me quedaron más, los últimos los entregué todos el año pasado."
  • "A ver... volvamos a empezar... exactamente qué 20% quieres que le quite al servicio?"
  • "¿A nombre de qué fundación le mando el cheque del descuento?"
  • "En este teléfono puede preguntar por fulanito y peranito, ellos se lo pueden hacer en ese precio, y cuando necesite el servicio que quiere de verdad ya sabe donde me puede encontrar."
  • "Aquí lo puedes conseguir más barato, bajo las condiciones de ellos.  Cuando quieras el servicio bajo tus propias condiciones, ya sabe donde encontrarme."
  • "Vamos... no nos insultemos empezando... ¿te parece?"
  • "Vaya que se lo haga su abuela" (con imagen de doña Florinda incluida)

No se preocupen, mientras más lo vivo, más me lo creo: No hacer un mal negocio es el mejor negocio.

Un cliente que te pida un descuento desde el comienzo, es 100% seguro que te hará trabajar mucho más allá de lo contratado, por una sencilla razón: o no valora lo que estas haciendo, o porque se siente muy buen negociante, o porque tiene una mala tradición de ser tacaño, o porque se cree la falacia de que así se hacen negocios.  Cualquiera que sea la razón, el va a sentir que es el dinero el que impera en la negociación por encima del trabajo realizado, la creatividad invertida, la experiencia lograda, la genialidad lograda o el tiempo dedicado.

Lo mismo va para aquellos que piden una comisión por lograr el contrato.  Éste tipo de personas, siempre los he visto como los terratenientes en la época del esclavismo, que consideran que es un favor darle la tierra al obrero para que la trabaje a cambio de un porcentaje por encima de las utilidades de la cosecha, al punto que nunca logrará su independencia económica, sino que siempre estará amarrado al terrateniente, la deuda adquirida con él y la cosecha durante todo el tiempo que dure.  Se hacen llamar comisionistas, pero por lo general son empleados de la empresa o la institución, que le hacen creer a uno que uno consiguió el contrato por su influencia dentro de la entidad y que eso le hace merecedor de una comisión.

A todos ellos, si, con mucho gusto, hay que escribirles un correo diciendo: "Señor abusivito: Lamento mucho que su entidad trabaje de esta manera, pero la comisión que me ha pedido de xx% por la consecución del contrato, no estaba incluida en los costos que presenté del proyecto, y por lo tanto me tocará dimitir de hacer el trabajo." ...con copia oculta al Jefe inmediato y a alguna autoridad que te defienda ante semejante falta de ética.


No se ustedes, pero cuando me contratan, el cliente adquiere a una persona:
  • Dedicada a más de 16 horas de trabajo al día,
  • Que ha sido capaz de poner a pensar a las máquinas, por lo tanto, cualquier otro software es un paseo infantil, 
  • Que no sabe decir que no a nada,
  • Que generalmente entrega más de lo que le piden,
  • Que no está cobrando al cliente todo el tiempo, sino en la fecha que le dijo que le pagaría,
  • Que puede trabajar bajo cualquier condición ambiental por difícil que sea,
  • Que deja de leer twitter, facebook, escribir, comer, hablar e ir al baño tan solo por cumplir,
  • Que nunca se enoja con el cliente, hasta que comienzan a abusar directamente de mi o mi equipo de trabajo,
  • Que no le tiene miedo a morir en el cumplimiento de su deber,
  • Que no le va a contar a la competencia lo que ya le hizo,
  • ...y tal vez lo mejor: que no se va a retirar en el camino una vez haya empezado.
Yo no soy un producto de $US2 hecho en China. Por eso, si me pregunta "Y el descuento?" ... se acabó!

 ... cuando me vuelvan a pedir un descuento les voy a compartir la URL de esta pequeña explicación en este blog.

lunes, 29 de julio de 2013

¿Centro Comercial Virtual o Tienda por Departamentos Virtual?

Es indiscutible: el comercio electrónico llegó para quedarse.

Entre las infinidades de posibilidades que nos topamos diariamente en Internet, aparecen varios modelos comerciales que abren sus puertas para que compremos lo que se nos antoje.  Desde unos zapatos, hasta lo último en tecnología, algunas son tiendas virtuales especializadas y otras se asemejan a los almacenes de gran superficie.

Pero hay algo que ha comenzado a desvirtuar el comercio electrónico, y es la terminología a la que estamos acostumbrados en el mundo de ladrillo, que al parecer no se refleja fidedignamente en el mundo virtual.  Uno de esos términos es el de "Centro Comercial Virtual".

Buscando en Google el término, nos encontramos con una gran cantidad de sitios que argumentan que son "Centros Comercials Virtuales".  Pero miremos con lupa el término.

Si fuera un sitio físico (en el mundo de ladrillo), un Centro comercial virtual, es una dirección en una ciudad, en cuyo interior hay una determinada cantidad de tiendas con sus respectivas marcas y productos.  Cada establecimiento cuenta con sus propios mecanismos de llegar al público con sus ofertas, productos, novedades y publicidad.  El Centro Comercial, por su parte, ofrece al visitante la comodidad de tenerlo todo a la mano, de un parqueadero, algunos con mecanismos que incentiven la compra en los establecimientos y a veces hasta con diversión.  Hasta aquí todos conocemos bien la idea.

En Internet (es decir, el mundo virtual), Un Centro Comercial Virtual debe tratar de emular el mismo mecanismo: Ser un sitio de partida para el comprador, en donde pueda ver el contenido de cada una de las tiendas, sus ofertas, marcas y productos.  Y al mismo tiempo, brindarle al comerciante, quien es el primer creyente del Centro Comercial Virtual, unas facilidades para potencializar su comercio por Internet, sin desmeritar o interferir en su propio negocio.  Es decir, tener una tienda en un Centro Comercial Virtual, debe garantizar como mínimo al comerciante:
  • Conservar su imagen corporativa: colores, logos, diseños, apariencia, ambiente.  Esto incluye hasta un dominio propio personalizado, que sirva de recordación para los clientes del comerciante.
  • Clientes propios: Todo Centro Comercial (virtual o de ladrillo), argumenta que su éxito está en las visitas de sus compradores, si el centro comercial no puede siquiera garantizar esto, entonces la tienda virtual, no está obteniendo un verdadero beneficio.  Aunque se trate de un lugar que conglomera gente, es bueno conocer cuáles son los clientes propios del comerciante y que hayan llegado a la tienda virtual gracias a las estrategias del Centro Comercial Virtual.  Si tener clientes por una tienda virtual es lo mismo dentro y fuera de un centro comercial, entonces qué sentido tiene el estar en el centro comercial?
  • Economía de infraestructura: Tanto en el mundo de ladrillo como en el virtual, es muy lógico pensar que tener una tienda en un Centro Comercial, debe implicar ciertas ventajas al momento de hacer la infraestructura.  En el mundo virtual propiamente podríamos hablar de: Economía para implementar los medios de pago, descuentos por usar medios de envío, líneas de atención al usuario, descuento en diseño gráfico, economía en servicios de hosting, etc.
  • Fijación de precios y margen de ganacia: Cada comerciante sabe de su negocio, y cuánto le cuesta mantenerlo, por ello es importante que siga siendo el dueño de las desiciones de sus precios de venta.  La infraestructura del Centro Comercial Virtual, debe permitirle esto, de lo contrario deja de ser un comerciante independiente para convertirse en algo así como un proveedor de mercancía al precio de un intermediario.
  • Alquiler o Sociedad: Debe estar claro como es la relación entre el comerciante y el Centro Comercial Virtual... puesto que hay algunos Centros Comerciales Virtuales, que fijan un arrendamiento establecido por incluir el comerciante en el sitio web, algunos establecen porcentajes por cada producto vendido, otros simplemente cobran por el montaje de la plataforma y en algunos casos hay negociaciones híbridas.
  • Sistemas de pago. El dinero deben llegar a la cuenta del Comerciante, puesto que es su venta la que se está gestionando, esto significa que el comerciante estipula que medios de pago puede ofrecer a sus compradores, y por lo general es una infraestructura que el Centro Comercial Virtual le ayuda a implementar como parte de las ventajas de estar allí.
Volviendo al tema inicial de este artículo, hay otra definición que no se usa casi, pero que en el mundo de ladrillo es bien conocida: Tienda por Departamentos.
Una tienda por departamentos es una tienda de gran superficie con identidad propia, que vende productos de proveedores... pero que quede claro: no es un Centro Comercial Virtual.

Cómo funciona una Tienda por Departamentos Virtual?

  • No hay imagen corporativa del comerciante.  El comerciante podrá tener allí sus productos y servicios, pero no cuenta con un espacio en donde pueda definir su logo, imagen, colores y diseños propios de su comercio.  La única imagen es la de la Tienda por Departamentos. Y claro está, el dominio es el de la Tienda por departamentos.
  • Los clientes no son del comerciante.  Los clientes son de la Tienda por Departamentos, y por lo tanto no hay posibilidades de comunicaciones entre el comerciante y los clientes finales.
  • Estipulación de precios.  En este modelo, por lo general, es la Tienda por Departamentos quien define el precio, incluso en algunos casos, tiene establecido el margen que debe entregarle el comerciante.  Por lo tanto, el comerciante debe sacrificar parte de su ganancia para que la Tienda por Departamentos pueda hacer sus ventas.
Entendiendo las dificultades que se le presentan a los comerciantes para lanzar sus tiendas virtuales, y que generalmente son desvirtuados por Tiendas por Departamentos Virtuales, siempre he considerado que lo mejor es permitirle al comerciante seguir siendo él mismo.  Igualmente es muy positivo que el comprador visualice que ha visitado un Centro comercial Virtual y que allí, es el punto de partida para cualquier Tienda Virtual, y por el simple hecho de haber realizado su compra en cualquiera de esas tiendas virtuales, tiene sus propios beneficios como comprador.

Desde estas perspectivas hemos creado a Aureocom, un gran Centro Comercial Virtual, que brinda todas las comodidades al comerciante para que pueda tener su propia identidad comercial en Internet, y al mismo tiempo pueda disfrutar de la creciente red de compradores que ha venido creciendo al rededor de todo el ecosistema de nuestro portal.  El comerciante cuenta con las ventajas de tener sus propios medios de pago, conocer a sus propios compradores y tener comunicación directa con ellos, incluso, si no tiene clientes, Aureocom le brinda las herramientas para que toda la comunidad pueda comprar en su tienda virtual.

Aureocom simplemente cobra al comerciante la puesta en marcha de su tienda virtual con su propio diseño, identidad corporativa, dominio y sistemas de pago, por tan solo el 50% de lo que le costaría hacerlo por su cuenta.

No hay costos mensuales, y lo mejor del tema: el comerciante puede fijar incentivos para los compradores a su propio criterio, desde el 1% hasta el 70%. Esto quiere decir que del precio de venta, ese porcentaje se le entrega a los compradores para que amplien sus redes de compradores y ganen dinero por referir nuevos clientes. De esta manera, pueden coexistir en Aureocom comerciantes cuyos precios de venta requieren de márgenes muy pequeños de ganancia para sus productos y servicios, y que el comercio electrónico era inalcanzable para sus posibilidades

El comerciante al momento de montar su tienda virtual, cuenta de entrada con toda la red de compradores que ya existen en Aureocom y que gracias a la divulgación de boca en boca, además de la integración con las redes sociales, la divulgación se hace casi exponencial.

La diversidad no se detiene allí.  Incluso los mismos compradores tienen su espacio para realizar sus ventas, en un modelo de clasificados, sin incurrir en inversiones de tiendas virtuales, solamente reconociendo un porcentaje sobre su venta (que él mismo define), y eso sí, solamente si realiza la venta, de lo contrario no hay ningun compromiso económico por publicación de productos y servicios.

Para cerrar, solo resta invitarlos a que comiencen a crear sus propias redes de compradores, puesto que la ventaja de estar en Aureocom, es que cada comprador gana dinero por las compras de sus referidos.  ¿ya mencioné que es gratis participar?

martes, 26 de febrero de 2013

Bienvenidos a la Puta Mierda

Bienvenid@! Si estás aquí es porque alguien te ha mandado.

Aquí estamos todos, sólo faltabas tú.

Paradógicamente ya nadie se quiere ir. Aunque todo el mundo habla de irse, no lo hacen, una vez que hemos conocido la "Puta Mierda" ya no nos queremos ir.

Por algún motivo válido o no, alguien nos ha mandado a este apartado lugar del mapa social, en el cual no hay señal para un grito ni tampoco para una luz de vengala.  Los que aquí llegamos (porque curiosamente todos conocemos el camino) nos sentimos orgullosos de ser quienes somos.

Lógicamente este lugar lo tiene todo. Aquí no falta el hambre y la opulencia, la felicidad y la tristeza, la noche y el día, el mutismo y la vociferación, el arriba y el abajo, lo bueno y lo malo... en pocas palabras, aquí está todo; pero lo más curioso es que absolutamente todos tienen una idea diferente de dónde esta cada una de estas cosas. Tan diferente es el punto de vista de cada uno de los que aquí habitamos, que para algunos la felicidad está en el mismo lugar que la tristeza de otros, en dónde algunos tienen hambre, es porque otros están comiendo en el mismo lugar a reventar; mientras unos callan otros están gritando y me he dado cuenta que mientras unos miran para arriba, hay otros que miran el mismo lugar para abajo.

Aquí todos están contentos, pero al mismo tiempo todos están inconformes. Celebran un día de la semana, mientras reniegan de otro día de la semana, sabiendo que estamos hablando de la misma semana. Gastan lo que no tienen para luego criticar que no tienen nada, mientras sueñan con tenerlo todo (lo que no necesitan?)...

Ya somos tantos, que ya no viene nadie nuevo, aquí no importamos nada ni a nadie, aquí lo fabricamos o aquí nace.  Es así de fácil.  Si crees que no eres de aquí es porque no estabas mirando bien tu GPS, ya habías llegado y hace rato.

No me estoy quejando, solamente estoy puntualizando lo que todo el mundo ya dice, simplemente lo estoy haciendo obvio. Puede parecer un disfemismo del paraíso, pero también es el eufemismo del infierno.

Lamento la prostitución del excretismo que le adjudicaron al nombre de este lugar, pero debería ser considerado tal cual es, un fluido público, sin pago y sin contraprestaciones.  Porque seamos sinceros, la mierda no es puta, es pública, y nos pertenece a todos, por lo tanto es un bien común, un patrimonio social, es una de nuestras primeras creaciones y algo que admiramos al conocerla la primera vez (de bebés), tanto que queremos compartirla y dibujar con ella, queremos ser artistas con ella (algunos se especializan en este tema a medida que crecen, pero ese es otro tema). Por lo tanto no seamos tan groseros con toda nuestra mierda.

Realmente quería escribir un cuento acerca de este tema, porque para escribir toda una novela hay suficiente material en mi cabeza... pero dejémoslo así, en un simple blogueo. No salpiquemos el criterio de los que han olvidado las cosas obvias.