Adicto a tus labios que saben a cielo y ternura,
A tus caderas que me recuerdan el fuego que llevo en mis venas,
A tu mirada serena que trae la paz del océano a mi alma,
A la delicadeza de tus manos que sacan al guerrero que llevo dentro para protegerlas…
Me arrastro sin voluntad a tus brazos,
A tus rincones que huelen a miel, a seguridad y pasión,
A tus sueños, ocultos secretos que trastornan mi dormir,
A cuidarte de tus demonios que se han vuelto los míos…
El vicio es tal que ya se nota en todo mi ser…
Mi piel solo reacciona al contacto de la tuya,
Mi alma se pierde en el vacío que dejas cuando no estas,
Mi aire es irrespirable si no lo has contaminado con tu sonrisa,
Mis pies solo transitan los senderos que puedes pisar,
La imagen que entra por mis ojos está incompleta sin ti…
Mis palabras balbucean la corrosión que llevo dentro…
Son sacrílegas si te hacen daño,
Son pacientes si tienes algo para decir,
Son escurridizas para fugarse hasta tus oídos y robar de tu alma una sonrisa,
Son los pilares de tu ánimo, cuando has perdido las tuyas…
Solo espero morir de este vicio…
Que me lleve más allá de toda existencia,
Que me acompañe en toda existencia presente y futura,
Que nunca desaparezca de mi presencia esta sensación de vicio y perdición,
Porque nunca había sentido la extraordinaria decadencia de estar adicto a nadie… solo a ti.
Att/
Tu vicioso esposo!