martes, 27 de mayo de 2014

Yo no le importo a Colombia

En Colombia, se están celebrando actualmente las elecciones presidenciales. Unas elecciones, que a juicio de un hombre de 42 años de edad, idealista y silencioso en temas políticos, son las más ridículas que ha presenciado en su existencia (mi existencia), por no llamarlas sucias, ignorantes y contraproducentes.

No voy a exponer aquí mi posición política, puesto que no viene al caso, mi dolor va más allá de quién gane o pierda, puesto que yo no estoy montando a nadie en el poder, yo lo que estoy haciendo es contratando un empleado para que administre mi dinero de los impuestos en lo mejor que sea para toda mi familia, mis amigos, mis vecinos, mis clientes y conocidos.  Eso es lo que estoy eligiendo, un empleado que me debe rendir cuentas de sus tareas como administrador de esta gran hacienda llamada Colombia.

Pues bien, hay una figura en defensa de las buenas prácticas administrativas: el "voto en blanco". En qué empresa, pregunto yo, los aspirantes a un puesto se burlan de los dueños de la empresa y no le prestan atención a su criterio de que no son aptos para el cargo?  Administrativamente no le veo pies ni cabeza al silencio mediático que le dieron al Voto en Blanco en las encuestas y estadísticas preelecorales.  Pero bueno, vivimos en la falacia de que todos estamos bien informados y que todos tenemos la razón.

La constitución colombiana es clara en que el Voto en Blanco si supera el 50% de los electores, dará pié a que sean reconsiderados todos los candidatos y se haga una nueva convocatoria de aspirantes al cargo. Hasta ese punto: Excelente. Lástima, que la constitución colombiana (que data de principios de los años 90), no fue clara en la posición que tendría el Voto en Blanco en una "segunda vuelta"...

Explicando el chiste: Lo que pasa es que en Colombia, la idea de una democracia se basa en que si habían 10 candidatos, o los que fueran, y ninguno supero el 50%, hay una "segunda vuelta" para seleccionar entre los dos con mayor porcentaje, así uno de ellos tenía el 10% y el otro el 8% así haya habido un 80% de abstencionismo.  En pocas palabras, en Colombia, un país de más de 42 millones de votantes, la democracia se sostiene con 100 votantes. Así de sencillo.

Aparte de lo ridícula que me parecieron las elecciones por la falta de propuestas, de proyectos, nadie postuló un norte para este país, no sabemos que van a hacer cuando sean presidentes, es más, ni siquiera ellos lo saben, y ahora nos enfrentamos a la "segunda vuelta"... y entre los dos candidatos más opcionados estará también el "Voto en blanco".  Pero me encuentro con la siguiente noticia en un periódico nacional: http://www.elespectador.com/noticias/politica/voto-blanco-no-produce-ningun-efecto-segunda-vuelta-reg-articulo-494541

En la primera vuelta yo voté en blanco.  Ninguno cumplió con mis requisitos para que yo lo contrate.

Ahora voy a volver a "votar en blanco" en la "segunda vuelta". Así no valga nada. Así no le importe al gobierno que se establezca en los próximos 4 años, porque simplemente "Yo no le importo a Colombia".  Así fueramos los 19 millones de votantes que no asistieron a las anteriores elecciones y todos "votaran en Blanco"... no le importará a Colombia. Así el resultado sea que el 95% "Votó en Blanco" no le importará a Colombia. Los que no tenemos voz, ahora nuestro voto tampoco valdrá nada.

Qué sucedería, ante los ojos del mundo, y en la conciencia colectiva de este país, si la mayoría votamos en blanco?  ¿Qué sentirá un empleado trabajando en un lugar donde sabe que la mayoría no lo quiere en ese puesto?  ¿Se sentirá realmente ganador con el apoyo del 3% de los ciudadanos? ¿Se sentirá seguro en la democracia de unos cuantos?

Nunca me habían dicho tan en la cara, que yo no importaba, como en esta próxima "segunda vuelta". Y voy a votar en blanco, no por anarquía, ni protesta, sino por convicción... aunque ya me lo hayan dicho bien clarito: que "Yo no le importo a Colombia", aun así, yo voto en blanco!