Desperté en este instante, hace minutos, en algun momento de la historia, en este preciso segundo del eterno fluir del tiempo e hice el descubrimiento más grande de toda mi existencia:
Estabas allí junto a mí!
La sábana dibujaba tu silueta en medio del resto de nuestra cotidianidad,
tu cabello se abría paso entre el perfume de tu almohada,
tu cuello se plegaba atrevido invitándome a mostrar tu aterciopelada espalda,
y los lunares de tu espalda eran como estrellas en el cielo que me invitaban a contarlos,
tu acaramelada escencia, indescriptible para los mortales, me hacía ver tu piel como un mar de miel,
allí estabas, lejana en tu universo de sueños... y yo aquí en el preciso instante que te ví junto a mi.
Me di cuenta que ya no habrían escapadas, ni aventuras, ni excusas para buscarte por todo el mundo,
que no soñaría nunca más con tu ausente presencia, ni con el misterio de como serían tus ojos,
que no tendría más excusas para sufrir, angustiarme o deprimirme,
que ya no tendría que seguir siendo mortal,
que se me había concedido todo aquello que había pedido y mucho más,
que estaríamos en cada amanecer justo en ese mismo instante del universo,
en el que yo te descubriría una vez más junto a mi.
Me sorprendí estático, con el corazón inquieto, mis manos paralizadas por no recorrer tu piel, tu cabello, por no dibujar con mis dedos la silueta de tu espalda, solamente te quería contemplar, allí inmortal en ese instante infinito.
Descubrí este momento del tiempo, una fotografía mental de un instante perfecto,
en el que todo encajaba meticulosamente en mi ser, y en el cual tu eras la protagonista de toda la obra.
Se reveló en mis pensamientos la imagen perfecta de lo que es la felicidad, con tan solo darme cuenta de ver tu silueta allí en medio de esa semi oscuridad.
Sabía que dormías, que enfrentabas tus propias aventuras, mientras yo estaba aquí afuera siendo el guardían de tu carruaje celestial, aguardando el momento en que volverías, luego de tus viajes por tu universo.
Me desperté en un momento del tiempo del cual sabía que recordaría algún día durante mi vejez...
aquella mañana en que me volví guardian de todo tu ser...
por un breve instante, mientras me daba cuenta de lo inmensamente feliz que siempre ha sido el despertar a tu lado...
en cada breve instante de cada amanecer.
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