Pero había uno que no se "pavoneaba", se quedaba serio, con cara de gran importancia... y cuando todos bajabamos la guardia, él comenzaba su cortejo. Pero no era un cortejo cualquiera. No se trataba de destacar como nosotros, "no hablaba de sus logros", "no resaltaba cuáles eran sus méritos", "no contaba cuáles eran sus ideas propias", nos había analizado muy bien a cada uno cuando tratabamos de llamar la atención y comenzaba su estrategia:
- Delante de ella, hablaba con alguien de autoridad moral para "hacer el comentario" del "candidato A", de algo que no era bien visto en sus costumbres.
- Resaltaba la forma torpe de hablar del "candidato B", con acento fuerte mostrando que nunca le hablaría así.
- Se quedaba al pie del carro del papá en la entrada de su casa, para que se viera que venía de una "familia respetable".
- "Negaba cualquier relación anterior", con cualquiera de las chicas que habían en el grupo y la llevaba a un lugar donde no pudiera hablar con ellas sobre sus historias pasadas.
- Nunca comentaba que era "su padre el que lo sacaba de líos", cuando tenía problemas con algun vecino o con alguno de nosotros.
- Y a mí me señalaba particularmente por que "tenía ideas muy raras" (y tal vez ahora son más fuertes), cuando solamente hablaba de espiritualidad en lugar de religión y de concertación en lugar de pelear...
- Juraba que "iba a misa todos los domingos"... para garantizar el estado de su buena alma, en la presentación inicial.
- Si alguno nos acercábamos a tratar de contarle las peripecias que él hacía para conseguir sus objetivos, nos desacreditaba de inmediato, argumentando que "ya no tenía que ver nada con él".
- Y lo que más nos ofendía a todos... le dice que "tiene plata" (????) y la invitaba a tomarse algo. Pensando que con un gasto pequeño podría comprar una decisión importante, para quedarse con él el resto del tiempo.
Pero de una cosa si estabamos todos seguros, aquella chica que se dejaba llevar fácilmente por este "amigo nuestro", facilmente perdía el respeto entre todos nosotros... porque nos dabamos cuenta que no pensaba, simplemente se dejaba influenciar por una imagen puesta en palabras y un descrédito de todo lo que había en su presencia.
Una novia que se respete, no se deja llevar por los resultados en "la primera impresión", debe indagar por cada uno de los candidatos:
- cuáles son sus allegados (puesto que son sus asesores las 24 horas del día),
- hacerle preguntas difíciles y analizar si su respuesta es una frase de cajón (o una que se parece a las ideas de alguien conocido), o realmente tiene una idea propia, que puede exponerla en sus propios contextos,
- preguntarle por lo que haría en una situación que nunca se va a presentar, los creativos y los sinceros siempre dicen lo que uno nunca quiere escuchar, pero eso demuestra que tiene los pies en la tierra... los que contestan lo que uno quiere escuchar, solamente quieren ganar puntos sin importar nada más,
- y lo más importante, creo yo, saber si tiene temas de qué conversar... una relación a largo plazo requiere de alguien inteligente con quien hablar, porque los inteligentes siempre tienen tema para tratar y construir nuevas cosas, no necesariamente oportunidades para aprovechar.
Que rico fuera que los que escogemos un candidato... "nos vamos todos con él" a hacer los proyectos de nuestro gobierno, y, los que votaron por otro candidado "que se vayan todos con él" a hacer los proyectos de su gobierno... el presupuesto se reparte por partes porcentuales dependiendo del número de votantes y así: ¡Felices Todos!
...ya sé, ya sé! La noocracia es algo que es difícil de digerir... pero algun día... algún día!
La pregunta sigue en pié: ¿Qué tipo de novia eres tú en la política?
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