lunes, 15 de noviembre de 2010
De aquellas melodías que no dejan dormir
Vaya yo a saber por qué... pero este tema cuando lo he escuchado desde lo más profundo de mis sueños, me despierta en las primeras notas y me recorre una fantasía...
De un hombre a punto de ser ejecutado en una plaza de un lejano poblado medieval.
En lo alto de la montaña un jinete comienza a bajar a toda marcha justo al momento del amanecer.
Las camapanas de la iglesia del pueblo anuncia la ejecución y el pueblo se congrega en el centro del pueblo.
El monje habla un poco del desafortunado hombre...
y cuando menos lo esperan todos, el jinete logra liberar al condenado y lo monta en su caballo y salen cabalgando...
cabalgan todo el día...
hasta el atardecer, en lo alto de un risco donde pueden ver el mar...
y es allí, justo en la noche, al lado de una hoguera, cuando estos dos hombres comienzan a hablar
y el condenado comienza a decirle a su lubertador... la letra de esta canción.
Música, fantasía e imágenes que me traen del sueño a esta realidad, o a otra imagen de una realidad de una vida pasada que tal vez nunca viví...
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